miércoles, 26 de octubre de 2011

NO A LAS DISTANCIAS

Ignoro el sentido kilométrico de las distancias
no comprendo las sucesivas sendas que nos separan,
miento al decir que te adoro cuando no estás aquí.
No, el amor no se agranda con las avaras distancias.
Un paso, dos , tres, no puedo seguir este desorden.
Una recta, una curva y, al final del camino, la niebla.

lunes, 17 de octubre de 2011

Después de lo sucedido, decidí saber de las avispas, me empezaba a interesar el comportamiento de estos bichos. Me pregunté ¿qué se de ellas? pues bastante poco:  viven en avisperos y  si te pican tienes que echarte "afterbite" o amoniaco rebajado o, en su su defecto, barro y orín. También recordé algunas anécdotas con estos insectos por ejemplo que cuando celebramos los cumpleaños familiares están encima de los platos de comida y el miedo que nos dan a todos.
También mi madre se pasa el verano intentando aniquilarlas con manguerazos, sí, con el agua a presión les apunta a una corta distancia, las avispa en ese instante se asemeja a un palo en el mar cuando el implacable oleaje le hace ir contra las rocas. Es así , parecido, la avispa con el chorro se mueve donde éste apunta como muerta yéndose contra las piedras del muro bajo del jardín donde mi madre intenta rematar la jugada. Pero en un descuido de mamá, la avispa fuerte y segura se levanta, con las alas empapadas o quizás ya algo secas por el extremo calor de agosto y sale volando triunfal. Mamá mira con asombro y vuelve otra vez a la carga para acabar dando a los pobres bichos con la zapatilla, gritando en cuanto alguna se acerca a ella "Ah,ah que vienen".
En casa todos los días recogemos bastante cadáveres de animales del agua de la piscina, las avispas ganan a todas las demás especies aunque siempre hay que asegurarse de que están fritas porque en muchas ocasiones reviven, se deshinchan y salen volando muy despacio hacía la libertad.
Continué con mi incipiente investigación y dejó de atraerme el estudio de estos insectos. Sé que son peligrosos, viven en nidos o avisperos que se ocultan en los árboles, se comen a otros insectos y con el calor se posan en el agua. Sé que la avispa reina es la única que sobrevive al invierno encargándose de poner los huevos y empezar la construcción del  nuevo avispero.
Todos estos detalles ya no me inspiraban interés y me preguntaba si todo esto había sido un sueño que tuve esa tarde, cuando creí oír a las avispas roncando plácidamente a mi lado,  relajadas y muy juntas durmiendo  la siesta. Sí eso debió ser pensé cogiendo mi consola amarilla y negra.

domingo, 16 de octubre de 2011

No las desperteis

Cogí el móvil que es casi una extremidad más de mi cuerpo y les hice una foto para argumentar este apasionante descubrimiento. Y pensé ¿y si son avispas-niño y su siesta dura 10 minutos? que es lo que llevo aquí y ahora  vienen sus avispas-padres a despertarles para merendar no se que cosa y me descubren. Un tío escondido tras la tumbona, en bañador turbo, y haciendo fotos a sus crías. No sé esto así dicho es fuerte, sí un mirón curioseando a unas crías inocentes que duermen. Un sonido, como diría, de avispa grande coño! me despertó a la realidad y ésta era que una de ellas, probablemente la abuela, estaba justo en mi mano derecha. ¡Qué susto! salí de allí corriendo, el móvil se me cayó a la piscina y entré en casa gritando: Las avispas se han despertado de la siesta. Mi madre que estaba tomando su cuarto café solo del día me miró nada sorprendida y dijo "te tenias que haber ido al campamento".

Las avispas duermen la siesta.

Este verano el aburrimiento hizo mella en mí. Con mis 13 años no me parecía que holgazanear jugando a la PSP o con el móvil en el sofá o en la cama fuera tan agradable como imaginé al comenzar mis vacaciones.
Mis padres me propusieron ir a un campamento 15 días, un campamento de inmersión en el Inglés, a no más de 80 Km de mi casa. Qué planazo!, todo el curso en la Academia de Inglés martes y jueves por la tarde y después de aprobar el curso, Inglés en Tomelloso. ¡Qué cutres!.
Estaba cansado de no hacer nada y bastante fastidiado, ya nada me enganchaba, ni siquiera la televisión bueno en verano es peor aún.
Una tarde manchega de Agosto sobre las 4 salí al jardín en un intento de librarme del pesado de mi hermano pequeño y poder jugar solo con la PSP. Mis padres intentaban dormir después de una mañana de quitar hierbajos que invadían año tras año ese trocito de campo que llamamos jardín.
Salí a escondidas con mi horchata y me senté en la tumbona debajo del olivo que linda con el borde de la piscina. Algo captó mi atención, varias avispas permanecían quietas, echadas sobre las hojas de un durillo, éste es un arbusto de flores blancas que resiste al asfixiante verano toledano, su fruto es de un violeta obscuro y su sabor es dulce, azucarado.
Me acerqué, con cierto recelo y con una chancla en la mano, no fuera a ser que no estuvieran las cabronas muertas como pensé y, al sonido de zzzzzzzz, formaran una línea hombro con hombro (ala con ala) como soldados para iniciar el ataque, o sea, para picarme. Pero no, ¡qué flipe! estaban dormidas, durmiendo la siesta a la sombra. Dormían juntas y pude oír su respiración, lo juro, era un sonido sordo. Desde ese instante decidí dedicar mi tiempo de vacaciones al estudio de estas zánganas.